Kaká fue uno de los mediocampistas ofensivos más elegantes y determinantes de su generación. Destacó por su velocidad, conducción, visión de juego y capacidad goleadora, brillando especialmente en el AC Milan y el Real Madrid.

Su etapa más memorable fue en el Milan (2003–2009), donde se convirtió en la gran figura del equipo. En la temporada 2006–07 fue clave para conquistar la UEFA Champions League, siendo el máximo goleador del torneo y liderando al equipo con actuaciones decisivas. Ese mismo año ganó el Balón de Oro, consolidándose como el mejor jugador del mundo.

Además, en sus últimos meses en el Milan coincidió en el equipo con Ronaldinho, formando parte de un plantel con gran talento ofensivo y aportando calidad técnica y creatividad en el ataque.

Con la selección de Brasil, fue campeón de la Copa Mundial de la FIFA 2002 y participó en varios torneos internacionales, aportando talento y experiencia.

Kaká es recordado por su estilo limpio y efectivo, su humildad dentro y fuera del campo, y por haber sido uno de los últimos grandes ídolos del Milan en su era dorada.